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Este verano estuve en Praga. Un viaje fantástico. Pero uno de los días fui a Karlovy Vary.
Todo el mundo nos había dicho que fuéramos en autocar, que el viaje eras más corto y que había más servicio. Así lo hicimos. Compramos el billete en la estación de Florenc y preguntamos si podíamos comprar ida y vuelta. Nos dijeron que sí, pero que entonces el de vuelta era cerrado, es decir, a una hora concreta. Como no queríamos vernos limitados en el tiempo, queríamos ver la ciudad balneario tranquilamente, decidimos no comprar el billete de vuelta y poder volver a la hora que más nos conviniera. GRAN ERROR.
Cuando fuimos a regresar nos encontramos con que no había billetes. Nos informaron muy mal, la chica de la taquilla no nos hacía caso y nos enviaba al conductor del bus y éste nos decía que no tenía plazas y que preguntáramos a la de taquilla. En fin, que nos veíamos durmiendo allá. Al fin la chica nos dijo que había otra compañía que iba a Praga. Preguntamos allá y aunque solo nos pudo ofrecer un billete para el bus de las 20h. que no nos servía, porque éramos dos personas, también nos indicó la posibilidad del tren. Y finalmente ahí hubo suerte. Compramos los billetes de tren en la estación de bus, pero la de tren era otra, así que tuvimos que correr buscando la de trenes que resultó ser tercermundista. Ni servicios, ni cafetería. Vieja y sucia, indigna de una ciudad tan bonita. Pero al menos pudimos regresar a Praga. Sin cenar, pero regresamos.
El viaje en tren (un tren como los antiguos españoles, de compartimentos y asientos de skay) fue mucho más caro que en bus y mucho más largo. Para una distancia de 150 kms. nos llevó a dar una vuelta por media República Checa. Hicimos más de 300Kms.Pero como la primera mitad del viaje aun lo hicimos de día, tuvo su parte bonita. Los paisajes eran preciosos. Si no hubiera sido por los nervios que pasamos, hasta diría que, si no se tiene prisa, tarda casi 4 horas, es una buena opción.
En resumen. Que si hacéis esa excursión compréis billetes de ida y vuelta. Por si acaso.
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